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¿Qué provoca un cuello negro? Descubre su relación con la diabetes

17 November 2025 Read time: 12min

Ahí estás, frente al espejo, viendo ese oscuro anillo alrededor de tu cuello que parecía ensuciarse sin importar cuánto lo talles, sin perfume ni exfoliación que lo borre. ¿Cuántas veces has escuchado que es “fal­ta de higiene”? Grave error. Lo que mucha gente no te dice, lo que ni tus tías ni tu compadre te han explicado al notar ese «cuello negro», es que podría ser una de las primeras señales de que tu cuerpo grita por ayuda. ¿Sabías que esta mancha podría estar profundamente relacionada con la diabetes? Te prometo: sigue leyendo, porque tu salud podría estar en juego, y la de los que te rodean también.

¿De dónde sale ese cuello negro? No, no es mugre: es acantosis nigricans

Ese tono oscuro (“manchas en el cuello por diabetes” o “cuello negro por diabetes”), con textura aterciopelada, comúnmente ignorado o malinterpretado, tiene nombre y apellido en medicina: acantosis nigricans. Aparece en zonas como el cuello, axilas, ingles, a veces codos y rodillas, y su aparición suele derivarse de una alteración metabólica profunda.

La ciencia es clara: la acantosis nigricans no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma. En buena parte de los casos, este síntoma es un grito temprano de resistencia a la insulina---antesala casi ineludible de la diabetes tipo 2 [1]. Ignorar estas manchas es darle la espalda a uno de los avisos más importantes que tu cuerpo puede enviarte antes de un diagnóstico firme de diabetes mellitus.

La Resistencia a la Insulina: El villano oculto tras el cuello negro

La insulina es la hormona que tu páncreas produce para permitir que la glucosa entre en tus células. Cuando hay resistencia a la insulina, tus células “se hacen sordas” a esa señal hormonal y tu páncreas, pobre, “sube el volumen”, liberando más insulina. Ese exceso, lejos de ser un simple ajuste, comienza a provocar proliferación de células cutáneas y pigmentación extra, generando esas manchas oscuras. Así, el “cuello negro” diabetes o la “acantosis nigricans” se vuelve la tarjeta de presentación del híperinsulinismo crónico [2].

Varios estudios han encontrado que hasta un 90% de las personas con acantosis nigricans presentan alteraciones en la tolerancia a la glucosa, prediabetes o ya diabetes mellitus tipo 2 [3].

¿Quién debe preocuparse por el cuello negro? Poblaciones en riesgo en México

En México, la prevalencia de diabetes crece año con año [4]. Cifras del 2023 estiman que más de 14% de la población adulta ya tiene la enfermedad---es decir, casi 16 millones de mexicanos. Pero lo grave es que por cada diagnosticado, podría haber otro igual que ni sabe que lo padece.

¿Quiénes forman parte de los “selectos candidatos” para manchas de cuello negro diabetes?

  • Personas con obesidad (particularmente obesidad central).
  • Adolescentes y niños con sobrepeso.
  • Individuos con antecedentes familiares de diabetes.
  • Mujeres con síndrome de ovario poliquístico o antecedentes de “diabetes gestacional”.
  • Población infantil con historia de diabetes infantil en la familia.

El “cuello negro” no diferencia clases sociales ni edades; en niños, está siendo el primer síntoma detectado en consultas pediátricas relacionadas con la epidemia de obesidad y diabetes infantil [5].

¿Por qué el color oscuro? Fisiopatología y rigor clínico

La explicación es fascinante y dramática: el exceso de insulina en sangre estimula los receptores de factor de crecimiento epidérmico en los queratinocitos y fibroblastos de la piel, provocando engrosamiento y pigmentación anormal [6].

No es el azúcar per se, ni un hongo, ni por “falta de bañar bien el cuello”. Es una alteración biológica documentada en decenas de revisiones sistemáticas. Un metaanálisis reciente conecta la gravedad de la acantosis nigricans con los niveles de insulina sérica más altos y el índice HOMA-IR, marcador cuantitativo de resistencia a la insulina [7].

A veces, el “cuello negro” diabetes puede anteceder en años a la aparición de síntomas clásicos de descompensación glucémica, como poliuria, polidipsia y pérdida de peso—los “cuatro P” de la diabetes.

“¿Tengo el cuello negro, me muero de diabetes?”: Desmitificando el miedo

No. Pero sí necesitas que te evalúe un especialista en diabetes sin perder tiempo. El “cuello negro” es el equivalente de la luz amarilla del semáforo: aún puedes frenar el choque, pero no hay tiempo que perder.

Otros tipos de manchas en la piel por diabetes

El “cuello negro” es sólo uno de los primeros síntomas de diabetes piel síntomas. La hiperglucemia crónica puede dar lugar a:

  • Manchas rojas en las piernas
  • Manchas negras en la piel de piernas y pies
  • Lesiones tipo “necrobiosis lipoídica”
  • Verrugas en el cuello diabetes
  • Lengua agrietada o con sensación de “lengua dormida diabetes”

Cada signo en la piel suma en el “rompecabezas” que apunta, con o sin laboratorio, hacia la diabetes mellitus.

“¿Cómo saber si tengo diabetes?”: Del cuello negro al diagnóstico

Aquí va otro golpe de realidad: la mayoría de los mexicanos siguen sin hacerse pruebas de glucosa aunque vean signos claros de sintomas de la diabetes. El tiempo de diagnóstico promedio, desde la aparición de la acantosis nigricans hasta confirmar una diabetes tipo 2, puede superar los dos años [8]. Ese “tiempo perdido” es el que permite las complicaciones de la diabetes: retinopatía, nefropatía, neuropatía, pie diabético y hasta eventos vasculares mayores.

Las guías GPC (Guía de Práctica Clínica) de diabetes en México (consulta aquí: GPC Diabetes) recomiendan, ante acantosis nigricans o cuello negro por diabetes sin explicación, realizar rápidamente:

  • Glucosa en ayuno
  • Hemoglobina glucosilada (A1c)
  • Carga oral de glucosa
  • Insulinemia basal

No te automediques; consulta a tu especialista en diabetes y exige un protocolo completo de diagnóstico.

Diabetes tipo 2 y cuello negro: ¿Condena familiar?

Muchos lectores buscan “porque da diabetes”, “diabetes causas” o “la diabetes es hereditaria”. Ojo: la genética importa, sí, pero el 70% está mediado por el ambiente—en México, la dieta rica en ultraprocesados, refrescos, sedentarismo, y privación de sueño son los verdaderos “colectores” de riesgo [9]. La resistencia a la insulina, visible como cuello negro diabetes, muestra un “switcher” encendido para la enfermedad.

¿Qué hacer si tienes cuello negro? Prevención y acciones clínicas

No bajes la guardia. No sólo limpies ni tapes el síntoma. Aborda el core del problema: cómo prevenir la diabetes.

Las acciones de oro ante acantosis nigricans son:

  • Reducción sostenida del 5-10% del peso corporal
  • Disminución de azúcares simples y ultraprocesados
  • Actividad física aeróbica 150 minutos a la semana
  • Control del estrés y sueño reparador
  • Evaluación de micronutrientes (vitaminas y minerales que modulan metabolismo)
  • Monitoreo regular de glucosa y perfil lipídico

Las intervenciones nutricionales con apoyo profesional han probado revertir la acantosis nigricans y, con ello, frenar la progresión a diabetes mellitus tipo 2 en miles de pacientes, sobre todo jóvenes. Los suplementos como el ácido alfa lipoico diabetes y el magnesio podrían contribuir, pero siempre bajo supervisión médica.

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“¿Y la diabetes tipo 1 y 2 o la gestacional? ¿También dan cuello negro?”

La acantosis nigricans se asocia típicamente con diabetes tipo 2, pero también puede acompañar a la diabetes gestacional y prediabetes. En diabetes tipo 1 el mecanismo es menos frecuente, pero puede verse si hay obesidad o antecedente familiar mixto.

Las embarazadas con antecedentes de “cuello negro” en axilas e ingles deben ser monitoreadas con glucosa en la semana 24, para descartar una potencial diabetes mellitus gestacional [10]. El riesgo no desaparece tras el parto.

¿Qué NO hacer ante un cuello negro?

  • No automediques con “remedios caseros”.
  • No ignores el síntoma—no es trivial.
  • No aceptes diagnósticos de “hongos”, “mugre” o “vitiligo” sin certeza.
  • NO uses blanqueadores ni exfoliantes abrasivos: la piel está hipersensible.

Acude al endocrinólogo o especialista en diabetes para descartar otras causas—un pequeño porcentaje de acantosis nigricans puede asociarse a tumores internos (principalmente en adultos con rápido empeoramiento y sin sobrepeso).

“Entonces, ¿el cuello negro se cura?” El destino está en tus manos

Sí, el “cuello negro por diabetes” puede desaparecer… si reviertes la resistencia a la insulina y modificas de raíz tu estilo de vida. No es milagro, es fisiología: estudios mexicanos han confirmado que, tras la pérdida de peso y mejoría del control glucémico, la pigmentación disminuye en más del 80% de los casos en los primeros 12 meses [11].

Las terapias sólo cosmetológicas NO sirven si el problema metabólico de fondo avanza. Invierte en tu salud metabólica y suma a tu dieta nutrientes precisos para reducir la inflamación y mejorar la sensibilidad insulínica.

El cuello negro y el iceberg de la diabetes: de la señal visual al tsunami metabólico

Cada vez que veas o te detengas frente a un “cuello negro”, piensa en cuántos más podrían portar esa señal sin saber del tsunami metabólico que se avecina. La diabetes tipo 2 y la diabetes gestacional pueden comenzar así de sutil, pero terminar con las complicaciones de la diabetes que afectan millones: amputaciones, insuficiencia renal, ceguera y muerte cardiovascular.

Al final, el “cuello negro” es un mensajero incómodo y directo: atesora ese aviso y úsalo para prevenir, porque la mayor “cura de la diabetes” es no dejarla avanzar ni callar sus primeras señales.

Te puede cambiar la vida… y la de tu familia

En esta era en la que la diabetes en México es ya pandemia y los tipos de diabetes se mezclan en niños, adultos y embarazadas, identificar el “cuello negro” diabetes tempranamente puede hacer la diferencia. No lo ignores, no te quedes callado, ni permitas que los tuyos lo ignoren. Hazte un chequeo, comparte esta información con tus amigos y familiares. ¡Una simple mancha puede salvarles la vida!


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¡Comparte este post con quienes más quieras y ayuda a romper el círculo de la ignorancia y la diabetes! La salud de México está en tus manos.


Bibliografía

  1. López-Cano C, Aguilar-Salinas CA, et al. “Acanthosis nigricans como marcador de insulinorresistencia”. Rev Salud Pública México. 2020;62(4):345-52.
  2. Rodríguez-Morán M, Guerrero-Romero F. “Hiperinsulinemia y acantosis nigricans”. Rev Endocrinol Nutr. 2019;56(8):408-14.
  3. Chacón-Cruz E, González-Torres MC. “Acanthosis nigricans, prediabetes y síndrome metabólico en escolares mexicanos”. Salud Publica Mex. 2017;59(2):120-127.
  4. ENSANUT MC 2023, estadísticas nacionales, Secretaría de Salud.
  5. Lira-Acevedo AS, et al. “Prevalencia de acantosis nigricans y riesgo de diabetes en adolescentes mexicanos”. Med Univ. 2015;17(68):208-215.
  6. Vázquez-Beltrán W, González-Jiménez E. “Implicaciones fisiopatológicas dermatológicas de la diabetes”. Dermatol Rev Mex. 2022;66(2):83-95.
  7. Shah N, et al. “Relationship of insulin resistance to severity of acanthosis nigricans”, J Dermato. 2018;45:386-391.
  8. Gómez-Díaz RA, et al. “Tiempo al diagnóstico y complicaciones microvasculares de la diabetes en México”. Rev Mex Endocrinol Metab. 2021;33(1):7-17.
  9. Bautista-Pérez R, et al. “Factores ambientales en el desarrollo de resistencia a la insulina en México”. Rev Latinoam Diabetes. 2016;24(3):105-112.
  10. GPC Diabetes Gestacional. Secretaria de Salud. 2023.
  11. Morales-Rosas I, et al. “Resolución clínica de acantosis nigricans con intervención nutricional: experiencia mexicana”. Med Interna Mex 2018;34(2):135-140.

Dr. Pedasquez
Endocrinólogo, Doctor en Ciencias Médicas.
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